26 agosto, 2009


He pasado un par de días pensando en el tema de la santidad. Tal vez la mayor dificultad que se me presenta es la idea de estar conciente de ello todo el tiempo y especialmente cuando me encuentro solo. ¿Cómo vencer la tentación cuando volteo a mi alrededor y no veo a nadie? (o al menos a nadie para quien me importe mantener las apariencias).

1 Corintios 3: 16 ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?

Esto me impresiona. No tengo que mirar alrededor a ver si alguien mirándome para guardar las apariencias. Vivir en santidad es más fácil cuando estoy conciente que en mí vive el mismísimo Dios. ¿A dónde te quiero llevar? ¿Qué quiero que veamos en la tele? ¿Qué páginas web quiero que veas? ¿En qué mentira quiero que me apoyes? Conciente de tu presencia en mi vida, conciente que eres mi compañero, conciente que tú no me abandonas y no hay lugar donde me pueda esconder de ti.

No voy a mirar más a los lados...

24 agosto, 2009

la revelación del llamado de Dios


Siempre escucho a la gente hablando del llamado de Dios y su voluntad. No puedo evitar asustarme algunas veces cuando les oigo hablar de esto como la suprema experiencia espiritual que solo un grupo iluminado, que ha alcanzado los escalones más altos de la intimidad divina, puede percibir, y por lo tanto, tienen toda la autoridad para enseñar como llegar a tales alturas, en un lenguaje que solo ellos y los ángeles pueden entender. Me niego a creer que la cosa sea tan compleja. Me rehuso a creer que solamente al vivir ciertas experiencias sobrenaturales me será revelado el misterio de la voluntad de Dios para mi vida, o que hay que tener un nivel de revelación tan profundo para que hasta los versículos más sencillos de la Biblia se conviertan en fuente de una nueva revelación que sin lugar a dudas es la nueva voluntad de Dios para la iglesia moderna.

Esta semana recibí el llamado de Dios para mi vida: 1 Co 1: 1, 2 "Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes, a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro". No, por cierto que no fue a ser Apóstol, al menos no por ahora :D, sino que fui "llamado a ser santo" (1 Tes 4:3 La voluntad de Dios es vuestra santificación...). Tal vez para algunos esto es demasiado simple. Lo curioso es que igual que este hay muchos otros textos que no requieren 40 días de ayuno y oración para que la voluntad de Dios sea revelada, textos que por cierto me tomarán toda la vida, día a día, hacerlos realidad en mi vida y que de igual manera me otorgarán una vida de satisfacción, fruto y bendiciones en el Señor. Soy pescador... necesito la cosa simple. Anhelo leer cada día la Biblia y reconocer de manera tan sencilla lo que Dios espera y desea de mi. Comienzo mi lista de Cosas que Dios desea de mí y para mí: 1. Ser santo porque Él es Santo (jajaja ese era más claro aún *suspiro*).

18 agosto, 2009

lo que importa es graduarse


Hace unos días me escribió una amiga misionera en Kenya y me contó que estaba muy deprimida y frustrada porque había raspado el examen final de la última materia del curso que necesitaba tomar en la universidad y que estaba relacionada específicamente con su trabajo en ese país. Yo pensé que sin duda esto le ocasionaría terribles problemas, quizá abandonar la misión, regresar a su país, tomar este curso de nuevo y aplazar sus sueños, al menos por un tiempo... cuando le pregunté acerca de las consecuencias su respuesta me dejó atónito... "no vale, nada que ver... yo aprobé el curso... pero me da mucha rabia raspar el examen final...". Exactamente lo mismo me pasaba hoy. Metí la pata y andaba todo deprimido... como si no tuviera esperanza alguna de reconciliación con Dios... como si eso significara que raspé en cristianismo 101 y no hubiera reparación... ya podía sentir el olor del azufre (es que a veces a uno le pega más duro hacer las mismas tonterías una y otra vez)... Hasta que mi esposa me recordó Prov 24. 17 "porque siete veces podrá caer el justo, pero otras tantas se levantará"... hoy raspé... pero de algo estoy seguro, y es que yo si me voy a graduar.

la respuesta sigue siendo la misma... ¡de ninguna manera!

17 agosto, 2009

para arriba y para abajo... para arriba y para abajo...


Esta mañana, mejor dicho, madrugada, me reía con Dios. Recuerdo que el sábado le decía que tenía tanta sed de acercarme a Él que no tenía que esperar a que yo me levantara para buscarle, ¡que me despertara! Dios toma en serio lo que le decimos... así que hoy a las 4 y algo de la mañana, cuando caía en cuenta de que me tomó la palabra, me acerqué a Él.

Es gracioso como se involucran las emociones cuando oro y lo que éstas pueden hacer cuando es el corazón el que está en control. Puedo mover montañas en un segundo; estoy convencido; las veo levantarse ante mí, la tierra tiembla, puedo oír el rugir, hay árboles desprendiéndose y cayendo a mi alrededor, y justo cuando empiezan a moverse... "bueno Señor, claro, *gulp*, por supuesto que si es Tu voluntad...". Lo malo no es que ruegue que se haga su voluntad, ¡claro que es correcto! El problema es cuando la uso como una excusa porque mis miedos invaden mi corazón, porque la duda y el temor al fracaso comienzan a volar alrededor de mi cabeza , cuando descubro el costo de lo que estoy pidiendo y me doy cuenta de que tal vez la cosa requiere más fe, más soportar, más esperar, o un poco más de dolor y sacrificio del que quisiera dar o experimentar... ¡PUM! la montaña cayó... todo quedó en su lugar.

Rom 15.13 Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.

Definitivamente para creer necesito del Espíritu Santo. Es impresionante todas las áreas que involucra creer. No es meramente un acto mental, requiere también de un trabajo consciente para hacer que las emociones caminen en la misma dirección que nuestro espíritu o de lo contrario éstas terminan convenciendo a nuestra mente. Tiene sentido que Pablo ore para que Dios nos llene de todo gozo y paz, para que entonces, podamos abundar de esperanza, y no de otra forma, sino por el poder del Espíritu Santo. No es algo que pueda hacer yo solo, lo necesito a Él. Esto me da una idea de por donde empezar al orar... en lugar de dejar que mis emociones me dominen para primero llenarme de "ánimo y fe" y me lleven a lo alto para luego dejarme caer, necesito que alguien por encima de mis emociones tome control, alguien que no dependa de como me sienta. Y ahora sí, con las emociones sujetas al Espíritu, puedo creer, de verdad, sin altibajos. Que se preparen los cartógrafos y geógrafos porque van a tener mucho trabajo... muchas montañas van a cambiar de lugar.

15 agosto, 2009

Salmo 84


1 ¡Cuán hermoso es tu santuario, Señor todopoderoso!
2 ¡Con qué ansia y fervor deseo estar en los atrios de tu templo! ¡Con todo el corazón canto alegre al Dios de la vida!
3 Aun el gorrión y la golondrina hallan lugar en tus altares donde hacerles nido a sus polluelos, oh Señor todopoderoso, Rey mío y Dios mío.
4 ¡Felices los que viven en tu templo y te alaban sin cesar!
5 ¡Felices los que en ti encuentran ayuda, los que desean peregrinar hasta tu monte!
...
10 ¡Más vale estar un día en tus atrios, que mil fuera de ellos! Prefiero ser portero del templo de mi Dios, que vivir en lugares de maldad.

Este salmista si que tenía claro de que se trataba ir a la casa del Señor. Se trata básica y exclusivamente de encontrarse con Dios. Y pensar que yo no tengo que ir a ninguna parte en particular más que a la privacidad de mi cuarto para tener un encuentro con Él. Después de todo ya no habita en una sala especial, con medidas y decoración precisamente diseñadas, en medio de alas de querubines y sobre la tapa de un cofre bañado en oro. Ya no es preciso subir una colina y entrar a un templo, ya no es necesario pertenecer a una familia en particular, ser parte de una tribu especial, de un pueblo específico para poder entrar, una vez al año, temblando de miedo ante la incertidumbre de que el más mínimo error pudiera costarme la vida, para tener un encuentro con la presencia de Dios. Parece mentira que alguien que tuviera tal restricción y apenas pudiera acercarse a Dios "de lejos" tuviera tanto entusiasmo. "¡Con qué ansia y fervor deseo estar en los atrios de tu templo!... ¡Felices los que viven en tu templo y te alaban sin cesar!... ¡Más vale estar un día en tus atrios, que mil fuera de ellos!". Cada vez que leo este salmo no puedo evitar las ganas de llorar. Dios yo quiero ese entusiasmo en mi vida, quiero anhelar que la noche pase pronto para despertarme y acercame a ti nuevamente, es más, ¡despiértame cuando quieras! Quiero experimentar un ansia sofocante, una sed insaciable por encontrarme contigo y beber del río de vida que mana de tu corazón, de tu Palabra. Quiero ir a la iglesia cada semana sabiendo que al estar reunido con mis hermanos allí estás Tú, en medio de nosotros, de una manera especial que no puedo disfrutar a solas. Me has dado un privilegio maravilloso, quiero, necesito, al igual que el gorrión, hacer nido y vivir para siempre en tu presencia.

14 agosto, 2009

todo un proveedor...

Si existe algo que me hace sentir satisfecho es sentirme proveedor de las necesidades de mi casa. ¿Qué puedo hacer? Soy un hombre, y desde los tiempos de Adán llegar a casa con el fruto de la cacería y alimentar a la familia es una sensación de satisfación y orgullo para los hombres. Tal vez es un pensamiento machista y fútil, pero poder llenar la nevera se siente de verdad muy pero muy bien.

Sin embargo hoy descubrí que no siempre proveer se siente bien. De hecho hay días en que no debería proveer nada. ¡Estoy cansado de proveer! Rom 13: 13, 14 Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne. La palabra proveer aquí implica que se buscó satisfacer, proporcionar lo necesario, de forma conciente.

Alguna vez leí en algún libro que todos los grandes pecados que cometemos son el resultado de pensar mucho en ellos... ya lo creo que sí. Son meditados... soñados... planificados... exploradas todas las posibilidades... las excusas... lo interesante es que nunca me siento bien luego de tanto esfuerzo, concentración y dedicación por proveer para mi carne. Es tiempo de andar como de día, de revestirme de Jesús y dejar a la carne morirse de hambre, vaciar su alacena, dejar que le corten los servicios... ¡muerte a la carne!. Es tiempo de dejarla morir. Carne, de ahora en adelante, busca a otro que te llene la despensa.

13 agosto, 2009

qué se supone que deba hacer?


Anoche vino a casa un amigo y me hizo desesperado una pregunta: "yo quiero caminar con el Señor, volverme a Él de nuevo, pero estoy herido por las iglesias, me siento defraudado, engañado, no veo en ellas lo que dice la Biblia sino que cada quien enseña lo que más le conviene con el propósito de alcanzar sus propias metas personales, ¿qué debo hacer? ¿qué se supone que debo hacer?"

Al principio me dijo que no quería que yo le diera ninguna respuesta solo quería ser escuchado... pude ver en su corazón sufrimiento, confusión y angustia. "No te voy a decir el repetidísimo cliché hermano pero ponga su mirada en Dios y no en los hombres" - le dije -. Y le dije esto porque no creo que sea esa la respuesta que el CUERPO de CRISTO deba dar a hombres y mujeres heridos por ese mismo cuerpo, como si pretendiéramos evadir nuestros errores y responsabilidades por ser piedra de tropiezo en las vidas de otros. Metemos la pata delante de la gente y en lugar de pedir perdón les decimos "te afectan mis errores porque eres inmaduro". Sin lugar a dudas hay personas que se alejan por inmadurez, no lo niego, pero otros por las razones antes expuestas y este es el caso de este hombre.

Luego de un rato de escucharlo me dijo "sin embargo yo creo en Jesús, de todo corazón creo en él, pero tengo heridas, rabia y rencor... ¿qué se supone que deba hacer?". ¿Quieres que te responda? - le dije - ¡Si! - me respondió. Viejo creo con toda sinceridad que nuestro problema está en tu afirmación anterior... realmente no creemos de verdad y de corazón en Jesús... - le respondí - ¿Por qué lo dices? - me preguntó - Es muy sencillo. Lucas 4: 14 -17, 28-29, 6:6 "Jesús regresó a Galilea en el poder del Espíritu, y se extendió su fama por toda aquella región. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo admiraban. Fue a Nazaret, donde se había criado, y un sábado entró en la sinagoga, como era su costumbre. Se levantó para hacer la lectura, y le entregaron el libro del profeta Isaías..." Jesús enseña y la gente responde al mensaje: "Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron. Se levantaron, lo expulsaron del pueblo y lo llevaron hasta la cumbre de la colina sobre la que estaba construido el pueblo, para tirarlo por el precipicio." Sin embargo al poco tiempo, o la semana siguiente tal vez: "Otro sábado entró en la sinagoga y comenzó a enseñar". Me pongo a pensar que si había alguien quien no tenia ninguna necesidad de ir a la iglesia ese era Jesús. No tenían nada que enseñarles, ni porqué soportar el maltrato. De hecho podía fundar él mismo una nueva. Sin embargo Jesús no perdió la perspectiva, Él iba porque la gente necesitaba lo que Él tenía que dar.

Jesús no perdió la perspectiva. Aunque la Iglesia sea disfuncional, aunque a veces nos quedemos boquiabiertos con las cosas que pasan y aunque pareciera que en la iglesia moderna, el dinero, la radio, la televisión, las cámaras, el tamaño del salón, la cantidad de sillas, la capacidad de oratoria, el show, las luces, los conciertos, la gente cayendo con el mero movimiento de los brazos, la nueva y fresca visión y guardar las apariencias antes que la honestidad, sean más importantes que las personas, las almas, la salvación y el amor, no podemos perder la perspectiva. Vamos a la iglesia no solo porque tengamos que recibir ni tampoco meramente porque sea costumbre o mandamiento sentarnos a ver y aplaudir, sino porque tenemos mucho que dar: (1Co 12.7) A cada uno se le da una manifestación especial del Espíritu para el bien de los demás; (Gl 5.13) Servios por amor los unos a los otros; (Ef 4:32) Sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros... entre muchos otros. Esa es la perspectiva que tengo hoy cada domingo. Ahora voy con humildad, no soy mejor o peor que nadie, pero definitivamente, aún a pesar de las piedras, los insultos, los empujones, tengo, tenemos mucho aún para dar.

12 agosto, 2009

qué? que siga esperando?...


Este ha sido a mi parecer el año más largo de mi vida. Todo este tiempo de espera, primero porque no conseguía empleo, luego porque decidimos salir del país, todo el papeleo que eso involucra, el largo trámite de venta del apartamento, que si conseguir el comprador, luego que el banco les aprobara el crédito, ahora esperando por mi banco para que verifique lo que tardaron 2 meses haciendo en el otro (los tipos se tardan 2 meses más!!! ¡Arghhhh!). Luego decidí hacer el curso, así que ahora me tocó esperar que hubiera quorum... me chocaron... 5 meses esperando entre la fiscalia que liberara el carro y que el taller lo reparara... en fin... por una u otra razón ha sido el año de esperar. Debo confesar que nunca había sentido tan fuerte en mi vida la desesperación esperar. Y yo que desde enero me quería ir!!!

Esta mañana al leer la Biblia pude entender el porqué de mi desesperación. Rom 12.12 gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración. Necesitaba recordar vivir lo que dice este versículo. Gozarme mientras espero por el Señor, no solo por su regreso, sino por verle actuar en todas estas cosas que pasaban y pasan en mi vida. Cada día me sentaba a ver el noticiero en la mañana, al mediodía y la noche, y al ver todo lo que está pasando en el país me amargaba la vida y me daba aún más desesperación por salir. Solución: ver menos noticias y alabar más al Señor. No significa esto desprenderse de la realidad, porque en segundo lugar dice sufridos en la tribulación, que quiere decir soportando con valor o paciencia el sufrimiento, es decir, reconozco que si estoy sufriendo ¡pero me amarro los pantalones! Y esta es la actitud sin lugar a dudas de alguien que aunque sufre mientras espera sabe que su Redentor vive y de seguro le verá actuar en su favor. Solución: dejar la quejadera y alabar más a Dios. Finalmente ser constante en la oración. Por meses no hice más que quejarme con la gente a mi alrededor y hacer oraciones superficiales a Dios que no reflejaban con sinceridad lo que estaba sintiendo... y eso cuando lo hacía... De hoy en adelante se acabaron las quejas, en mi boca solo va a haber alabanzas a Dios, oraciones de fe sinceras, reflejo de un corazón valiente que no se desespera y que mientras más espera más se alegra.

11 agosto, 2009

a veces no entiendo



Hoy estaba leyendo romanos 11 que desde siempre se me hace un rollo comprender ciertas cosas , especialmente cuando me pongo a racionalizar lo que dice. Creo que Pablo sin lugar a dudas refleja muy bien como me siento al respecto "
¡Qué profundas son las riquezas de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Qué indescifrables sus juicios e impenetrables sus caminos! «¿Quién ha conocido la mente del Señor, o quién ha sido su consejero?». Definitivamente yo no...

Pablo comienza diciendo: "¿Ha desechado Dios ha su pueblo? ¡En ninguna manera!" ¿Qué tal? No solo a pesar de los años de darle la espalda, o por cambiarlo por otros dioses. Tampoco por meter ídolos en el templo, o por crucificar a su hijo. Muy a pesar de todas estas cosas la respuesta es tajante y resuelta: "de ninguna manera". Pablo continua diciendo en vs. 22 "Por tanto, considera la bondad y la severidad de Dios: severidad hacia los que cayeron y bondad hacia ti. Pero si no te mantienes en su bondad, tú también serás desgajado". El asunto con la "bondad" o el "castigo" de Dios no tiene nada que ver en la disposición de Dios para hacer una u otra cosa, sino en si yo estoy dispuesto a aceptar y mantenerme en su bondad. Dios no me quiere fuera de Él, su anhelo es para que yo permanezca en su amor. Me pongo a pensar en todas las veces que de una u otra forma le dije a Dios que yo pensaba que ya no era digno de su amor, misericordia, bondad y mucho menos digno de servirle. ¡Que tontería! ¿Acaso me ha desechado Dios? ¡De ninguna manera!

"... porque las dádivas de Dios son irrevocables, como lo es también su llamamiento". Como siempre el problema es que pongo demasiada atención en mí y en lo que yo creo, en mi capacidad para juzgar entre lo bueno y lo malo... pero no se trata de mí... siempre se trata de él y de cómo él me ve. Me rindo a tu amor Dios. Me rindo a seguir intentando juzgar tus pensamientos. No voy a insistir más con el cuento de pensar que no deberías amarme más. De ahora en adelante mi meta única será permanecer en tu amor y bondad comenzando hoy decidiendo que sí creo en tu amor.