14 agosto, 2009

todo un proveedor...

Si existe algo que me hace sentir satisfecho es sentirme proveedor de las necesidades de mi casa. ¿Qué puedo hacer? Soy un hombre, y desde los tiempos de Adán llegar a casa con el fruto de la cacería y alimentar a la familia es una sensación de satisfación y orgullo para los hombres. Tal vez es un pensamiento machista y fútil, pero poder llenar la nevera se siente de verdad muy pero muy bien.

Sin embargo hoy descubrí que no siempre proveer se siente bien. De hecho hay días en que no debería proveer nada. ¡Estoy cansado de proveer! Rom 13: 13, 14 Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne. La palabra proveer aquí implica que se buscó satisfacer, proporcionar lo necesario, de forma conciente.

Alguna vez leí en algún libro que todos los grandes pecados que cometemos son el resultado de pensar mucho en ellos... ya lo creo que sí. Son meditados... soñados... planificados... exploradas todas las posibilidades... las excusas... lo interesante es que nunca me siento bien luego de tanto esfuerzo, concentración y dedicación por proveer para mi carne. Es tiempo de andar como de día, de revestirme de Jesús y dejar a la carne morirse de hambre, vaciar su alacena, dejar que le corten los servicios... ¡muerte a la carne!. Es tiempo de dejarla morir. Carne, de ahora en adelante, busca a otro que te llene la despensa.

2 comentarios:

  1. Die, q se busque a otro? No chamo, mejor q no busque a nadie!!! Creéme q si lo busca, lo encuentra. Esta carne es muy inteligente, así q mejor la clavamos en la cruz... cada día, cada minuto, cada segundo! Seguimos pa' lante!

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  2. jajaja nins es un decir... cómo se va a buscar a otro si es la mía! pero ok, cómo tu lo dices suena más "espiritual" jajaja

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